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Cocteleria

Cómo armar una barra de tragos en casa y sorprender en la cena de fin de año

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Final de año es una convidación a reunirse y hacer un curso de bartender profesional. Con amigos o bien familia, las «despedidas» se multiplican y llegan a su punto máximo en la noche del treinta y uno de diciembre, cuando sentados en torno a una mesa, todos afirman adiós por año que acaba y reciben el nuevo.

La coctelería supo ganarse un sitio en las asambleas y los tragos pasaron a ser los favoritos en frente de las bebidas tradicionales gracias a un famoso curso de barman.

Y si de asombrar a los convidados se trata, armar una barra en casa y transformarse en el barman de los convidados va a hacer que la noche tome otro color.

Rafael Pinheiro Martins es el barman de Portezuelo Bar, un reconocido bar de la ciudad de Buenos Aires y dio a Infobae ciertos consejos para asistir a armar una barra básica y compartió ciertos secretos para ser creativos y seleccionar buenos productos.

¿Por dónde se debe empezar para armar una barra de tragos?

El paso inicial es contar con las herramientas. Un kit básico deja recrear buena cantidad de recetas y crear mezclas propias de manera sencilla. Lo primero para añadir es una coctelera y si es de 3 tiempos, mejor. Son aquellas que tienen un colador integrado. Entonces, se precisa algún medidor o bien Jigger para ser precisos (mide las onzas y tiene forma de reloj arena). Además de esto, es bueno tener un mortero, pisón o bien mudller, para machacar fruta o bien desmenuzar hielo. En un caso así, si es de plástico o bien metal, mejor. Para finalizar, las pinzas, asisten a manipular los hielos, las frutas y los garnishs, si el anfitrión se anima a decorar.

Si se busca una barra más completa, se puede añadir un vaso de composición (su substituto casero puede ser un vaso transparente de buen tamaño que se tenga), una bar spoon (intercambiable por una cuchase larga) y un colador tipo oruga. Shutterstock 162

Solo queda escoger buena cristalería, para la que bien vale dejar volar la imaginación, así sea con los frascos que son algo muy cool en estos días o bien recurrir a la cristalería de la abuela para algo más vintage. Y como es lógico, siempre y en todo momento está lo clásico: vasos largos y cortos, copones de vino y copas de espumante y martini.

¿Cuáles son las bebidas espiritosas básicas para armar la barra?

La barra en casa se puede armar poco a poco, con bebidas que agradan, regalos de amigos, alguna promoción que hallemos o bien arriesgándose a probar cosas nuevas. Mas, para iniciar, existen algunas variedades básicas que debería haber.

Es conque todo cocktail usa una bebida alcohólica como base, por poner un ejemplo ron, vodka, gin, whisky o bien tequila. Con 3 o bien 4 de estas botellas se va a poder conseguir una enorme pluralidad de tragos. Como la oferta de marcas es amplísima, para seleccionar las opciones mejores la sugerencia es charlar con el barman, sentarse cerca de la barra y probar diferentes tragos, lo que asimismo ayudará en el momento de armar las mezclas en casa.

Después de las bebidas base, están los vermouths, entre los que es conveniente iniciar con el rosso por el hecho de que es el más polivalente, y después otros piscolabis como Fernet, Gancia y un bitter. Prosiguen los licores, un tanto más económicos. Entre ellos es bueno tener un triple sec, un licor de café y alguno de fruta, como durazno o bien manzana, por poner un ejemplo. Y si lo que se busca es darle color a los tragos, granadina y blue curacao son geniales opciones. Además de esto, no está de sobra tener algún vino blanco frutado o bien espumante.

¿Qué otros ingredientes se deben tener en consideración?

Lo idóneo es emplear frutas frescas y de estación. Mas hay siempre y en toda circunstancia que tener cítricos pues están en muchas recetas: limones, naranjas y limas primordialmente, que asimismo se usan como decoración. Asimismo se pueden congelar frutas como frutillas, frutos colorados y uvas, para emplearlas en cualquier instante. Y otros ingredientes para este verano son el jengibre y el pepino.

Si agradan de los tragos con yerbas frescas, al instante de seleccionar la menta, la recomendación es emplear la hierbabuena, pues esta pluralidad es muy aromatizada y menos picante que la peperina, por servirnos de un ejemplo. Asimismo, albaca, orégano y romero. Este último va realmente bien con gin. Un consejo para cuando se empleen es machacarlas apenas un poco pues velozmente liberan aroma y sabor. Y para preservarlas por más tiempo, lavarlas bien y guardarlas en un tupper envueltas en un paño apenas húmedo en la heladera.

Con el hielo asimismo se puede asombrar. Alén de la bolsa que se puede adquirir, para conseguir hielos de calidad, lo más minucioso es tomarse el tiempo y hacerlos en casa con agua mineral. Y la inventiva llega ahora ya antes de congelar, en tanto que se puede jugar con los sabores agregándoles hojas de menta, un pedazo de frutilla, una ramita de canela o bien proseguir un estilo propio.

Ciertos cocktails fáciles mas actuales para comenzar a probar
La sugerencia para principiantes son los tragos de «procedimiento directo», o sea, que se mezclan todos y cada uno de los ingredientes en el recipiente donde se marcha a servir el trago y para los que no se precisan muchas herramientas. El barman asimismo incluyó uno para efectuar con la batidora. Ciertos en jarra, para compartir entre amigos y otros en copa de espumantes, para un encuentro más íntimo y muy elegante.

-En jarras para compartir entre amigos

Los tragos en jarra son una tendencia para asambleas en casa, donde el anfitrión puede asombrar a todos y al tiempo gozar al lado de sus convidados.

Gastronomia

Los secretos de esos bares porteños

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Me siento en la silla de siempre en mi curso de barman y en toda circunstancia, en frente de exactamente la misma mesa, y observo el paisaje conocido por medio de la ventana: hombres y mujeres nutriendo como posesos el rumor inacabable de la urbe, en la mitad de una correntada de autos y colectivos que demandan el día con sus motores y sus bocinas.

-¿Lo habitual? -me recibe el joven.

-Lo habitual -respondo.

Frecuento este bar, que ofrece un curso de bartender profesional, de la calle Santa Fe desde hace unos 5 años. Aquel primer día y este podrían resultar exactamente el mismo para el observador desprevenido. Nada o bien poquísimo ha alterado en esta confitería en todo este tiempo. Aun continúan fieles muchos de sus clientes del servicio frecuentes, yo entre . Puedo ver, alrededor, ciertas personas que me resultan familiares a fuerza de coincidir con ellas acá, si bien no las conozca ni sepa sus nombres. Las miro ahora y las veo tal y como el día de ayer, tal y como si fuésemos invulnerables al paso del tiempo y siempre y en toda circunstancia exactamente los mismos. ¿Van a ver ellos en mí al mismo de siempre y en toda circunstancia?

Se confundirían, como seguro me confundo yo con . Quizás ese hombre muy elegante de saco azul con pañuelo al tono, que levanta su pocillo mientras que pasa las páginas del diario, viene de desamparar a su amante. O bien de planear, para esta noche, una fuga segrega con ella. Su vida dará una vuelta de campana y ahí está, tal y como si nada, ante su café y su diario. Tal y como estoy , al otro lado del local, ante mi notebook. En el caso de cruzarnos intercambiaremos una mirada de reconocimiento que no va a llegar a ser un saludo sino más bien una constatación de la costumbre de vernos acá, en este bar al que volvemos quizás con la esperanza de sentirnos exactamente los mismos de siempre y en toda circunstancia mientras que afuera la vida se encarga de transformarnos en otros.

Acostumbraba a venir a este bar cuando menos una vez a la semana, y siempre y en todo momento con exactamente el mismo gusto. Los bares son, para mí, como las plazas. El solo hecho de estar en ellos me hace sentir participante de la vida que late alrededor, anárquica y también imprevisible. Asimismo, como las plazas, los bares ofrecen una especie de cobijo, un paréntesis. Acá el tiempo se despliega de otra forma y en ocasiones hasta se suspende. Quizás de ahí que me resultan propicios para redactar. En vez de distraerme, el rumor de las voces y hasta el sonido de la TV encendida en el canal de noticias me asisten a lograr concentración. Y lo mismo el relato de un partido de futbol, de cuyas opciones alternativas me entero a medias toda vez que alguna jugada o bien los tantos provocan el grito de los entusiastas que toman su café o bien su cerveza prendidos de la pantalla.Resultado de imagen para bares

No pretendo ser original. Más bien, abono con esto el sitio común de aquellos que escriben y han escrito en bares con mayor o bien menor suerte mas siempre y en todo momento representando un peligro de quiebra para el dueño del negocio, que no alcanza a abonar los gastos con indeseables que solicitan un café y lo hacen perdurar, por olvido o bien por carencia de fondos, entre 3 y 4 horas.

Este bar tiene las medidas justas. Ni muy chaval ni muy grande. En los bares muy chicos, con escasos clientes del servicio, uno queda más expuesto a la mirada del otro y no falta el mesurado que se siente obligado, en la mitad de la desolación, a hacer algún comentario sobre el tiempo o bien la redondez de la Tierra, que aun puede precipitar una charla inacabable. Los bares muy grandes acostumbran a ser estruendosos. Además de esto, carecen de personalidad. Lo que uno busca es estar perdido en un campo contenedor que se reconoce como propio, pese a estar rodeado de extraños.

Los jóvenes se mueven acá como reyes en su territorio. Son los amos del sitio, pues lo conocen mejor que absolutamente nadie. Y conocen a los paisanos reincidentes, por mucho que a lo largo de años solo intercambien con ellos el saludo y el pedido. Uno de ellos, un joven parco mas simpático que siempre y en toda circunstancia me veía redactar, una tarde dejó el café encima de la mesa y afirmó, apuntando a mi notebook.

-A ver si salgo en la historia, ¿eh?

Era un guiño cómplice, no un pedido. Mas de todas formas podría encontrarse acá, en estas líneas, incluido en la historia por derecho propio.

Mientras que termino mi café frío y este manuscrito al paso, el hombre del saco azul se pone el diario bajo el brazo y se dirige cara la calle. Esta vez no hay entre nosotros reconocimiento alguno. Mas desde mi mesa le dedico una mirada de despedida. Algo me afirma que este hombre es ya otro: si bien regrese una y mil veces a este bar donde nada cambia, no lo volveré a ver por acá.