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Whisky escocés vs Bourbon. ¿Qué diferencias existen?

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Mamá o bien Papá. Cánido o bien gato. R. Madrid o bien F.C. Barcelona. Escocés y Bourbon es otra de las tradicionales rivalidades en las que no podemos permacener neutrales. Los bebedores de bourbon defenderán esta bebida a capa y espada, igual lo va a hacer los amantes del escocés. Mas, ¿sabes verdaderamente cuáles son las diferencias más destacables entre las dos bebidas que puedes pedir en un delivery de bebidas? ¡Pasamos a examinarlas!

Nombre: El Invierno, con los días cada poco a poco más cortos y más fríos, es el instante idóneo para acorrucarse con un buen libro y un buen vaso de whisky… ¿o bien es whiskey? Que mismo da, solo es una diferencia ortográfica. O bien quizá no. ¿Son WHISKY y WHISKEY solo 2 ortografías diferentes de exactamente la misma palabra, o bien son 2 palabras levemente diferentes que describen 2 conjuntos separados de bebidas espiritosas? Es una cosa que ya te hemos explicado en nuestro artículo ¿Whisky o bien whiskey?, que te recomendamos leer.

Origen: El whisky escocés se realiza única y solamente en Escocia, el Bourbon es un licor de malta que se genera en U.S.A.. La zona de preparación define el sabor, el aroma, la calidad y el nombre del whisky. El whisky escocés, tiene una tradición milenaria, una calidad inigualable y está hecho de cebada. El Whiskey americano es parcialmente nuevo, varia en su receta, la que emplea como materia prima el maíz y centeno.Whisky escocés vs Bourbon. ¿Qué diferencias existen?

Tradición y también historia: Muchos lo saben, o bien por lo menos lo intuyen. El whisky escocés es más viejo que el Bourbon, puesto que el primer registro legal de la bebida en Escocia aparece en el siglo XVII. En verdad, el escocés cuenta con una historia todavía más vieja, puesto que se han encontrado registros de otros licores destilados afines en la vieja cultura celta. El bourbon apareció en los USA, a lo largo del siglo XVIII.

Cebada o bien maíz: la primordial característica que diferencia al whisky escocés del bourbon whiskey es el ingrediente primordial con el que se realizan. En el caso del scotch whisky, podemos localizar 2 géneros de whisky (y otros subtipos). Hablamos de los whiskies escoceses clasificados como Single Malt, aquellos que se realizan y tienen como ingrediente único la cebada malteada; y de los Single Grain, que se realizan y tienen con ingredientes, aparte de la cebada malteada, granos enteros (malteados o bien no) de otro cereal. En el caso del bourbon, el ingrediente predominante en él es el maíz, el que ha de estar en una proporción mínima del cincuenta y uno por ciento ; esto es, por lo menos la mitad y un tanto más del bourbon ha de estar hecho con este cereal.

Sabor: el Bourbon es más dulce en general que el Whisky escocés, por la utilización del maíz, al tiempo que el escocés tiene un tradicional sabor ahumado, sin ese dulzor, lo que lo hace conocido como más “duro”, por decirlo así. Sin embargo, existen tantos whiskies y whiskeys con sus peculiaridades propias que resulta complicado generalizar más.

Envejecimiento: El escocés cuenta como requisito legal para poder llamarse Scotch pasar por un proceso de envejecimiento en barricas de roble de por lo menos 3 años. El bourbon es avejentado en barricas de roble quemado en su interior, por un par de años por lo menos, considerándose un bourbon de calidad a aquel que tiene más de 4 años de envejecimiento. El Scotch whisky, originario de Escocia, se somete a un proceso de ahumado con la turba de escocia lo que le proporciona su sabor. En el caso del bourbon, ese proceso no se hace, puesto que es la barrica la que proporciona la personalidad al bourbon.

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Cómo crear un cóctel para incluirlo en la carta de tu bar

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Un bartender que se restringe a servir copas y no tiene inquietud por probar con recetas, ingredientes y técnicas no es un bartender completo. Al fin y al postre una de las cosas que distinguen a un buen barman de otro inusual es la capacidad para crear, desarrollar nuevas versiones de recetas tradicionales y crear mezclas sorprendentes. Y uno de los escenarios donde se plasman estas creaciones es la carta de cócteles. ¿Quién no desearía inventar un coctel que poder ofrecer en su bar?

No obstante, en el momento de hacer esta labor hay una serie de requerimientos que muchos profesionales de la barra no tienen presente y que, con el tiempo, pueden hacer de esa activa de crear recetas renovadoras en una causa de cierre para sus negocios como un curso de cocteleria, o un mas avanzado curso de bartender profesional. Por lo menos de este modo lo veo , y como este weblog es una extensión de mis opiniones y profesionales en torno a la coctelería, permitidme que los comparta con vosotros.

1- Todo es cuestión de gustos… mas no los tuyos, sino más bien los de tus clientes del servicio
Uno de los primordiales fallos en el momento de incluir en la carta de cócteles una receta de autor es meditar que si te agrada y te semeja inusual, el resto del planeta lo va a estimar igual. Y no es de este modo. Un bar es un negocio, y como tal la rentabilidad del mismo dependerá de cuánto le guste a tus clientes del servicio lo que le sirvas y de qué manera se lo sirvas. Es posible que esa mezcla que te has sacado de la manga con brandy infusionado y espuma de hielo de bergamota te sepa a gloria, mas si a la mayor parte de tus clientes del servicio no les resulta atrayente no existe nada que hacer. De ahí que mi primera recomendación es que pienses en quiénes son tus clientes del servicio.

dos- Un coctel es una experiencia que debe ir acorde a tu local
¿Verdad que carece de sentido que un restaurant de polígono industrial ofrezca caviar iraní en un menú a diez euros? Puesto que con los cócteles sucede lo mismo. Si tu barra está en una disco al aire libre que vende mojitos como churros no te empeñes en colar esa receta de ponche caliente que ideaste el pasado día. No va a funcionar por el hecho de que no va acorde con las experiencias que ofreces en tu local. Tus clientes del servicio van a danzar y a gozar con tragos refrescantes, con lo que es mejor que procures algo que vaya en esa línea.Cóctel con ginebra Nº3: Tres pasiones

tres- Cuida (y mucho) el costo de los ingredientes
Cuando vayas a crear un coctel para incluirlo en la carta de tu local deberías tener a mano la calculadora al lado de la coctelera, el jigger y el bloc de notas. No olvides que no se trata de crear una receta para presentarla a un concurso de coctelería, sino más bien para incluirla en la carta de tu local. Por ende debes cuidar el costo de costo de los ingredientes. Una alternativa aconsejable es partir del costo máximo de venta al que puedes poner un coctel y emplear la fórmula del treinta y tres por ciento . Si, por servirnos de un ejemplo, tus clientes del servicio no admitirían abonar más de nueve euros por un coctel, procura que el costo de preparación del mismo no supere los tres euros (el treinta y tres por ciento del costo final). ¿Tiene sentido gastarte ocho euros en un coctel por el que cobrarás nueve euros?

cuatro- El tiempo es oro… tanto el tuyo como el de tus clientes del servicio
En los concursos de coctelería el jurado te da 5, 6, 7 y hasta diez minutos a fin de que expliques y realices tu coctel. Mas en tu establecimiento no deberías tardar más de 2 minutos en preparar un coctel. De ahí que, antes que incluyas tus recetas en la carta de tu establecimiento examina cuánto se tardan en preparar. Si para realizar un coctel precisas encadenar una larga serie de pasos que implican un tiempo sobre los 3 minutos es mejor que pruebes con otra cosa. ¿Te imaginas si múltiples clientes del servicio al unísono te solicitan una de esas recetas que tardan 6 minutos en estar listas y servidas? Cada minuto de más que empleas en servir un coctel es un minuto que no le dedicas a otro usuario que está aguardando en el otro extremo de la barra.

cinco- El mejor estudio de mercado está en tus paisanos
Este consejo no es mío, sino más bien de Fermín Román: el mejor estudio de mercado que puedes hacer para saber si tu coctel va a tener éxito es dárselo a probar sin coste a tus clientes del servicio más frecuentes, esos a los que todos llamados “los parroquianos”. En muchas ocasiones vacilamos de si la receta X agradará más que la Y. ¿De qué manera solucionar la duda? Fácil: invita a ciertos clientes del servicio fieles a que lo prueben. Diles que terminas de crear esa receta, que quizá la incluyas en la carta mas que ya antes te agradaría saber qué les semeja. Además de conocer de primera mano una opinión válida lograrás fidelizarles, puesto que se van a sentir muy agradecidos por el ademán. Eso sí, no se te ocurra cobrarles.

seis- Utiliza ingredientes que tengas a mano
Procura no decirle jamás a un cliente del servicio que no puedes prepararle el coctel que te ha pedido por el hecho de que te falta un ingrediente. Y más cuando ese ingrediente es tan extraño que solo lo utilizas particularmente para preparar ese coctel y que llevas semanas sin adquirir por el hecho de que absolutamente nadie te solicita que prepares ese trago. Es mejor que uses ingredientes frecuentes, de los que siempre y en todo momento tienes a mano en tu establecimiento en vez de apostar por exotismos que van a amontonar polvo en la estantería hasta el momento en que a un usuario le dé por solicitar esa receta específica.

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Los secretos de esos bares porteños

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Me siento en la silla de siempre en mi curso de barman y en toda circunstancia, en frente de exactamente la misma mesa, y observo el paisaje conocido por medio de la ventana: hombres y mujeres nutriendo como posesos el rumor inacabable de la urbe, en la mitad de una correntada de autos y colectivos que demandan el día con sus motores y sus bocinas.

-¿Lo habitual? -me recibe el joven.

-Lo habitual -respondo.

Frecuento este bar, que ofrece un curso de bartender profesional, de la calle Santa Fe desde hace unos 5 años. Aquel primer día y este podrían resultar exactamente el mismo para el observador desprevenido. Nada o bien poquísimo ha alterado en esta confitería en todo este tiempo. Aun continúan fieles muchos de sus clientes del servicio frecuentes, yo entre . Puedo ver, alrededor, ciertas personas que me resultan familiares a fuerza de coincidir con ellas acá, si bien no las conozca ni sepa sus nombres. Las miro ahora y las veo tal y como el día de ayer, tal y como si fuésemos invulnerables al paso del tiempo y siempre y en toda circunstancia exactamente los mismos. ¿Van a ver ellos en mí al mismo de siempre y en toda circunstancia?

Se confundirían, como seguro me confundo yo con . Quizás ese hombre muy elegante de saco azul con pañuelo al tono, que levanta su pocillo mientras que pasa las páginas del diario, viene de desamparar a su amante. O bien de planear, para esta noche, una fuga segrega con ella. Su vida dará una vuelta de campana y ahí está, tal y como si nada, ante su café y su diario. Tal y como estoy , al otro lado del local, ante mi notebook. En el caso de cruzarnos intercambiaremos una mirada de reconocimiento que no va a llegar a ser un saludo sino más bien una constatación de la costumbre de vernos acá, en este bar al que volvemos quizás con la esperanza de sentirnos exactamente los mismos de siempre y en toda circunstancia mientras que afuera la vida se encarga de transformarnos en otros.

Acostumbraba a venir a este bar cuando menos una vez a la semana, y siempre y en todo momento con exactamente el mismo gusto. Los bares son, para mí, como las plazas. El solo hecho de estar en ellos me hace sentir participante de la vida que late alrededor, anárquica y también imprevisible. Asimismo, como las plazas, los bares ofrecen una especie de cobijo, un paréntesis. Acá el tiempo se despliega de otra forma y en ocasiones hasta se suspende. Quizás de ahí que me resultan propicios para redactar. En vez de distraerme, el rumor de las voces y hasta el sonido de la TV encendida en el canal de noticias me asisten a lograr concentración. Y lo mismo el relato de un partido de futbol, de cuyas opciones alternativas me entero a medias toda vez que alguna jugada o bien los tantos provocan el grito de los entusiastas que toman su café o bien su cerveza prendidos de la pantalla.Resultado de imagen para bares

No pretendo ser original. Más bien, abono con esto el sitio común de aquellos que escriben y han escrito en bares con mayor o bien menor suerte mas siempre y en todo momento representando un peligro de quiebra para el dueño del negocio, que no alcanza a abonar los gastos con indeseables que solicitan un café y lo hacen perdurar, por olvido o bien por carencia de fondos, entre 3 y 4 horas.

Este bar tiene las medidas justas. Ni muy chaval ni muy grande. En los bares muy chicos, con escasos clientes del servicio, uno queda más expuesto a la mirada del otro y no falta el mesurado que se siente obligado, en la mitad de la desolación, a hacer algún comentario sobre el tiempo o bien la redondez de la Tierra, que aun puede precipitar una charla inacabable. Los bares muy grandes acostumbran a ser estruendosos. Además de esto, carecen de personalidad. Lo que uno busca es estar perdido en un campo contenedor que se reconoce como propio, pese a estar rodeado de extraños.

Los jóvenes se mueven acá como reyes en su territorio. Son los amos del sitio, pues lo conocen mejor que absolutamente nadie. Y conocen a los paisanos reincidentes, por mucho que a lo largo de años solo intercambien con ellos el saludo y el pedido. Uno de ellos, un joven parco mas simpático que siempre y en toda circunstancia me veía redactar, una tarde dejó el café encima de la mesa y afirmó, apuntando a mi notebook.

-A ver si salgo en la historia, ¿eh?

Era un guiño cómplice, no un pedido. Mas de todas formas podría encontrarse acá, en estas líneas, incluido en la historia por derecho propio.

Mientras que termino mi café frío y este manuscrito al paso, el hombre del saco azul se pone el diario bajo el brazo y se dirige cara la calle. Esta vez no hay entre nosotros reconocimiento alguno. Mas desde mi mesa le dedico una mirada de despedida. Algo me afirma que este hombre es ya otro: si bien regrese una y mil veces a este bar donde nada cambia, no lo volveré a ver por acá.

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BENAIM

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Nicolás Wolowelski y Juan Martín Migueres son primos y en su sangre corre mucha información gastronómica. Además de compartir una raíz común judía del norte de África, su familia está relacionada con La Pastronería, un célebre local pionero en esta delicia askenazi de moda: el pastrón.

“Tenemos cocineros colombianos haciendo cocina callejera con aires judíos de Medio Oriente y algo centroeuropeo en un patio de Buenos Aires: eso es Benaim”, dicen. Y eso no es otra cosa que la Buenos Aires que vibra al tiempo de las migraciones, antiguas y contemporáneas, para encontrar formas novedosas de servir comida.

El patio central de Benaim es muy atractivo. Con sus mesas de madera y sus luces y plantas colgantes, parece casi un set cinematográfico. Y esto, sumado a que acaban de calefaccionarlo, lo vuelve uno de los más lindos del barrio. Si no te gusta comer afuera, está el edificio que antiguamente era una fábrica de perfumes, para comer con tranquilidad.Desde comida judía callejera hasta platos cocinados en horno de barro, nuevos espacios y propuestas a cargo de jóvenes cabezas de la gastronomía local.

El pastrón ($ 140) listado en las cartas de restaurantes del lugar, especial para comedores de hamburguesas, es un sándwich tremendo que se sirve en un muy buen pan de pletzalej, con pepinos y mostaza y se srive en individuales de cuero o manteles de cuero para mesa. No está cortado como fiambre sino en pedazos grandes, lo que le da más sabor. Hay kebab, keppe frito y musaka ($ 100 c/u), que salen con fritas en una bandeja completa. También falafel, shawarma y otras delicias. No hay servicio: uno pide, paga, espera, sale el número y toma su pedido. La cerveza artesanal Siete Colores y los tragos complementan una muy buena oferta de cocina callejera, con aires judeo-porteño-medio oriente y mucha onda para jóvenes. Los mediodías de sábado y domingo son ideales para ir con niños y vivir el patio. Las noches, para quedarse hasta tarde entre amigos.

Gorriti 4015, Palermo.

Lunes a jueves, de 18 a 0.30; viernes hasta las 3; sábado, de 12 a 3; domingo, de 12 a 0.30.

Facebook: Benaimba